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Web oficial de la Cofradía de la Vera Cruz de Almazan
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Las Cofradías surgieron en España en la Baja Edad Media como asociaciones de fieles de buscan la ayuda mutua. Sus fines son religiosos y sociales: como hermandad que rinde culto a un santo, virgen o advocación, objeto de su devoción; y también como fórmulas de solidaridad organizada para apoyo a sus miembros en estados de enfermedad, pobreza, muerte, etc.

A finales de la Edad Media arraigan las de tipo penitencial, ligadas por lo general a la celebración de la Semana Santa. Para la mentalidad de la época las repetidas catástrofes que por entonces se sucedían (guerras, pestes, hambrunas, epidemias) estaban causadas por los pecados de los hombres, y era necesario hacer penitencia, elevar oraciones, flagelarse, etc. como medio para reconciliarse de nuevo con la divinidad.

LA VENERABLE COFRADIA DE PAZ Y CARIDAD DE LA SANTA VERA CRUZ

Las Cofradías en España surgieron en la Baja Edad Media como asociaciones de fieles que buscan la ayuda mutua, con fines sociales y religiosos.

La Orden Franciscana, en su austeridad, llevada por su movimiento de reforma, de pobreza, de fraternidad, fomentó el culto a la Pasión y a la Cruz como símbolo de redención.

El mismo Francisco de Asís, que imitó la vida de Jesús, padeció la impresión de las llagas.

Sus seguidores difundirán el culto a la Santa Cruz, y la Pasión de Cristo como medio de conversión y salvación.
Cofradía de la Santa Vera Cruz
Santa Vera Cruz Los Hermanos Menores establecieron convento en Almazán desde fechas tempranas del siglo XIII, y unos años más tarde la rama femenina de las Clarisas.

Los frailes de la Orden masculina fueron, sin duda, los que promovieron, y fundaron en fecha ignorada esta Cofradía de la Vera Cruz de Almazán, al igual que hicieron en numerosos pueblos y villas de los reinos castellanos. Aparece documentada por primera vez en 1623, establecida canónicamente en el cenobio de San Francisco. Veinte años después el 23 de mayo el obispo de Sigüenza refrendaba sus estatutos renovados.
Los dictámenes del Concilio de Trento alientan la creación de numerosas cofradías mediante las cuales se canalizará la fe popular frente a la expansión de las doctrinas protestantes. Así nacen numerosas cofradías de la Vera Cruz por los pueblos de Castilla. En origen primaban los fines religiosos y asistenciales, fomentado además los valores de recogimiento, oración, penitencia, paz, caridad, austeridad, perdón, persecución de las blasfemias, celebración de oficios por los difuntos, asistencia a funerales, auxilio mutuo, etc.

Adoran el lugar del sacrificio de Cristo. La Cruz, como símbolo de redención. El adjetivo “vera” traducido del latín significaría “verdadera”, la auténtica Cruz en que murió el Nazareno, el leño que se venera en algunos lugares como en Liébana o Caravaca de la Cruz.

Claro que también podemos considerar “vera” como preposición antigua significando “junto a”, y así reverencia a María (la Soledad) al pie de la Cruz, a su vera. Es por eso también la cofradía de María junto a la Cruz.
Santa Vera CruzSanta Vera Cruz
Los papas Clemente VII y Paulo V fomentaron estas formas de asociaciones cristianas enriqueciéndolas mediante la concesión de indulgencias, jubileos y otros bienes espirituales.

Como organizaciones humanas, reflejaban la sociedad de la época y sus cambios. Así en el siglo XVII existía en Almazán un sistema de gobierno municipal, que era común en Castilla, en el que se repartían por mitades las magistraturas el Estado Noble, y el Estado de los Hombres Buenos. La Cofradía mantendrá esa misma división, y el Alcalde, superior de la hermandad, alternará entre los dos estados para su elección cada año.
Los hermanos en origen se diferenciaban entre los de luz o hacha, y disciplina. Aquellos acudían a las procesiones portando hachones alumbrando las comitivas. Estos realizaban penitencia pública flagelándose.

En el siglo XVIII fueron prohibidos los flagelantes.

Realizaban sus cultos en el monasterio de San Francisco, donde tenía su sede canónica, y en cuaresma era frecuente realizar el ejercicio del Vía Crucis hasta la ermita del Cristo del Humilladero, a través del Calvario del Ferial, levantado en 1.740.

La ermita desapareció hacia 1.960, y del calvario solamente se conservó la XI Estación de las Tres Cruces, pero traslada al otero del Cinto.
Las tres Cruces
También eran comunes las prácticas de caridad, acompañando a los sepelios ó enterrando a los difuntos, sobre todo a los pobres. Se sabe que los últimos ejecutados a la pena capital en Almazán, el secretario y el alguacil de La Revilla de Calatañazor fueron inhumados de caridad por la cofradía. Por entonces era obligatorio asistir a los funerales de los cofrades difuntos, llevando el muñidor el Santo Cristo de la Cofradía. Desfilaban también en la procesión de Corpus Christi, Octava del Señor, Publicación de la Bula, Martes de Carnaval, la Virgen del Carmen, etc.
Iglesia de San Miguel Con la desamortización y la exclaustración del monasterio de los franciscanos, la Cofradía trasladó su sede canónica a la parroquia de San Miguel. Al suprimirse la parroquialidad de San Miguel en 1.902 se integró en la de San Pedro.

Hoy la iglesia de San Miguel es un restaurado edificio de estilo románico, el de mayor categoría artística entre los de Almazán.

En 1.927 la Cofradía interrumpió sus funciones, según opinión generalizada al pretender las autoridades eclesiásticas controlar la hermandad y sus fondos.

Aún así las procesiones siguieron celebrándose, y las insignias salían por el voluntarismo y la participación espontánea de los antiguos cofrades, incluso en los años conflictivos de la Segunda República.
La postguerra, a partir de los años cuarenta, con su exaltación nacional y su ambiente de marcado catolicismo hizo restaurar la antigua Cofradía. El sacerdote D. Martín Alonso Martínez, natural de Almazán, contando con el apoyo del Ayuntamiento convocó a los antiguos hermanos, para recuperar la Vera Cruz, ya que las funciones de Semana Santa quedaban pobres de asistencia y faltas de gravedad. Se pusieron al día los Estatutos y la cofradía conoció una época de apogeo que duró hasta finales de la década de los sesenta.

Desde la restauración de 1.944 comenzaron a desfilar unas representaciones alegóricas en las procesiones. La primera fue Santa Elena, descubridora de la Santa Cruz, con un séquito de alumbrantes vestidas con teja y mantilla. En 1.946 se añadió Moisés con la serpiente en el desierto, premonitoria de la salvación. Un año después se incorporó el Emperador Heraclio, y el siguiente se acordó que las procesiones contaran con la representación del Emperador Constantino a caballo, y personajes bíblicos como Noemí, Judith, Esther, pero estas últimas cuatro figuras no llegaron a cuajar y no salieron nunca.

También en 1.948 se creó la Banda de Cornetas y Tambores, que con sus sones lentos, van marcando el ritmo del desfile.

En la década de los años setenta, y ochenta la asociación vivió unos momentos críticos. El Concilio Vaticano II y la evolución de la sociedad, cambiaron la mentalidad de las gentes, que veían en estas prácticas y en estas asociaciones un arcaísmo, una religiosidad rancia, pasada de moda. Los cofrades abandonaron los rituales, y los responsables apenas podían sino mantener formalmente las procesiones. Fue un fenómeno común a otras muchas zonas de España. La Banda de Cornetas y Tambores, con gran dinamismo, sostuvo la asociación, incrementó sus componentes, mejoró su instrumental y mantuvo la llama encendida.

A finales de los años ochenta del siglo XX, un grupo de gente joven y animosa retomó los hilos de esta entidad, y procuró vigorizarla, rescatando las prácticas, indumentarias, alegorías y el orden antiguo, para que la Corporación conociera una nueva época de esplendor.

En 1.994, y en Asamblea General, se actualizaron los Estatutos, manteniendo las características tradicionales de la Hermandad, pero aportando novedades, como fue otorgar igualdad plena a las mujeres con los hombres, y dar cabida a las actividades culturales. Poco a poco se ha conseguido ir renovando el ajuar, que estaba bastante deteriorado, y en la actualidad conoce una época de mejoras que, afortunadamente, sigue.
 
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San Miguel, sede de la cofradía de la Vera Cruz
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